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Estudios

Estudio

Science SARU

JP · fundado en 2013

Estilo autoral y experimental

Fundado por Masaaki Yuasa, con una identidad visual muy personal.

Géneros que trabaja

drama psicológicocoming of agefantasía surrealistaterrormusicaldrama histórico

Obras

Sobre Science SARU

Qué es Science SARU y por qué importa

Science SARU es un estudio de animación japonés fundado en 2013, conocido por ser una de las casas más autorales y arriesgadas del anime contemporáneo. No es un estudio que produzca en volumen ni que viva de adaptar temporada tras temporada el manga de moda: su catálogo es corto pero denso, y casi cada título tiene algo que decir tanto en la forma como en el fondo. Importa porque ha demostrado, en una industria acostumbrada a la estandarización visual y a los ritmos de producción asfixiantes, que se puede sostener un estilo propio, reconocible a simple vista, y aun así encontrar audiencia internacional a través de plataformas como Netflix.

Su identidad está indisolublemente ligada a Masaaki Yuasa, uno de los directores más personales del medio, pero reducir el estudio a su figura sería un error: la productora Eunyoung Choi, cofundadora, ha sido clave en sostener la estructura empresarial y en abrir la puerta a que otros directores, como Naoko Yamada, firmen proyectos con la misma libertad creativa. Science SARU es, en el fondo, un espacio pensado para que la animación se use como lenguaje expresivo antes que como mero vehículo narrativo.

Historia y trayectoria del estudio

El estudio nace en 2013 de la mano de Masaaki Yuasa y Eunyoung Choi, tras el recorrido de Yuasa por casas como Madhouse, donde había dirigido series y películas de culto (Kemonozume, Kaiba, The Tatami Galaxy) que ya anticipaban su gusto por la deformación de las formas y las narrativas no convencionales. Con Science SARU, Yuasa y Choi buscaban un lugar donde controlar de principio a fin el proceso creativo, algo poco habitual en un sistema de comités de producción donde las decisiones artísticas suelen repartirse entre muchas manos.

Uno de los rasgos menos comentados pero más relevantes del estudio es su apuesta temprana por la animación digital en un momento en que buena parte de la industria japonesa seguía atada al papel y al lápiz. Esta decisión no solo agilizó procesos, también permitió experimentar con deformaciones, texturas y efectos que habrían sido mucho más costosos con métodos tradicionales.

La consolidación llegó a mediados de la década de 2010 con películas y series que empezaron a circular fuera de Japón gracias al streaming. El salto definitivo a la conversación global se produjo con la irrupción en catálogos como Netflix, que le dio al estudio una vitrina internacional inédita para un tipo de anime tan personal. Desde entonces, Science SARU ha alternado películas de autor, series de streaming y encargos que, incluso siendo trabajo por encargo, mantienen un sello reconocible.

Obras clave y qué aportan

Cada título de Science SARU funciona casi como una declaración de intenciones distinta:

  • The Night Is Short, Walk On Girl (película): una noche de Kioto convertida en un delirio romántico y episódico, con una energía visual desbordante que resume bien el tono festivo y desbocado de Yuasa.
  • Lu Over the Wall (película): un cuento sobre una sirena que ama la música, pensado para todos los públicos, que muestra que el estudio puede ser tierno sin perder su extrañeza formal.
  • Devilman Crybaby: probablemente su obra más influyente a nivel de alcance. Una relectura brutal, sexual y política del manga de Go Nagai que combinó violencia gráfica, crítica social y una dirección de arte muy arriesgada. Fue el título que puso a Science SARU en el radar de audiencias que no seguían de cerca el anime de autor.
  • Ride Your Wave (película): un drama romántico con elementos fantásticos que baja el tono experimental para centrarse en el duelo y la memoria, mostrando otra cara más contenida del estudio.
  • Keep Your Hands Off Eizouken!: una serie que es en sí misma un ensayo sobre el propio oficio de animar, con humor, ritmo endiablado y un cariño evidente hacia el proceso creativo.
  • Japan Sinks: 2020: una producción para Netflix de tono más sombrío y catastrofista, que muestra que el estudio también puede incomodar con historias de supervivencia y colapso social.
  • Inu-Oh (película): un musical histórico sobre música, discapacidad y marginalidad, con una puesta en escena que roza el concierto de rock.
  • The Heike Story: dirigida por Naoko Yamada, no por Yuasa, y fundamental para entender que el estudio tiene una identidad que trasciende a su fundador, aplicada aquí a un drama histórico de gran delicadeza.
  • Scott Pilgrim Takes Off: una colaboración con propiedad occidental que demuestra la proyección internacional que ha ganado el estudio.

Sello visual y narrativo, y géneros que trabaja

El estilo de Science SARU se reconoce casi de un vistazo: figuras que se estiran, comprimen y deforman al servicio de la emoción antes que de la anatomía correcta, colores planos y saturados, y una animación que prioriza el gesto expresivo sobre el detalle estático. Es una forma de "limited animation" que no ahorra esfuerzo, sino que lo redirige: menos fotogramas dedicados al realismo, más energía puesta en el movimiento significativo.

A nivel narrativo, el estudio se mueve cómodo en el terreno de lo onírico, lo psicodélico y lo emocionalmente crudo. No teme mezclar géneros dentro de una misma obra ni interrumpir el tono con virajes bruscos. Los géneros donde Science SARU deja una huella más particular incluyen el drama psicológico y de madurez (coming of age), el terror y la fantasía oscura, el musical y el drama histórico, y la comedia con fondo agridulce. Incluso cuando trabaja géneros más convencionales, suele filtrarlos por una sensibilidad autoral que prioriza la textura emocional sobre la fórmula.

Paralelismos con otros estudios y con la industria

Dentro del ecosistema del anime, Science SARU ocupa un lugar parecido al que tuvo en su día Studio 4°C: ambos priorizan la experimentación visual y dan cabida a directores con voz propia antes que a franquicias. También comparte con Trigger el origen en la fuga de creativos hacia la libertad creativa (en el caso de Yuasa, tras años en Madhouse), aunque el resultado estético sea muy distinto: Trigger tiende al espectáculo de acción hiperbólico, Science SARU a la introspección deformada.

El contraste con estudios como Kyoto Animation resulta especialmente útil para entender su propuesta: donde KyoAni busca el detalle minucioso y una animación casi fotorrealista en su cuidado, Science SARU renuncia deliberadamente a esa pulcritud para ganar en expresividad. Ninguno de los dos enfoques es superior, son filosofías de producción opuestas dentro de la misma industria.

Es importante situar también al estudio en el contexto laboral del anime japonés, marcado por jornadas extenuantes y sueldos bajos para animadores. Science SARU, con una gestión más pequeña y con Eunyoung Choi (de origen surcoreano) al frente de la parte de producción, ha explorado modelos de trabajo distintos, apoyados en herramientas digitales desde el origen, algo que otros estudios más grandes y tradicionales tardaron más en adoptar.

Influencia y legado

El legado de Science SARU se mide en varios frentes. Por un lado, demostró que el streaming internacional podía ser un canal viable para el anime de autor más extremo, allanando el camino para que plataformas como Netflix apostaran por proyectos arriesgados en lugar de solo adquirir éxitos ya consolidados. Por otro, ha servido de plataforma para que directores distintos a Yuasa, como Naoko Yamada, encuentren un espacio de libertad similar, lo que sugiere que el estudio puede sobrevivir y evolucionar más allá de su fundador.

A nivel puramente técnico, su forma de animar (el ya célebre "warping" de las figuras) ha influido en comunidades de animadores y aficionados al sakuga, que citan sus secuencias como referencia de una animación digital con alma pictórica, alejada de la frialdad que a veces se asocia a lo digital. En conjunto, Science SARU ha dejado claro que un estudio pequeño, con una visión clara y una identidad fuerte, puede ocupar un lugar central en la conversación sobre hacia dónde puede evolucionar el anime como forma de arte.